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En el camino de opción por los pobres PDF Imprimir E-mail

Carlos Wong en reunión de la FHLVLa década de los 70, caracterizada por una efervescencia de las inquietudes sociales, movió la acción de muchos jóvenes, cuyo rasgo general fue la generosidad para entregarse a las causas por los necesarios cambios sociales en América Latina.

La Iglesia Católica fue sensible a estas demandas y manifestó en el conclave de Obispos realizado en Puebla y Medellin, la “opción preferencial de la Iglesia Latinoamericana por los pobres y por los jóvenes”.

La Parroquia La Dolorosa fue puerta abierta para recibir a los jóvenes llenos de ideales deseosos de hacer vida esta “opción”, enunciada por proféticos Obispos en Puebla y Medellín.

En Quito, fue al abrigo del liderazgo del Padre Allan Mendoza, Párroco de la Parroquia La Dolorosa del Colegio, que se iniciaron procesos de inserción en barrios urbano marginales de Quito. Entre éstos estaban “Cangahua, La Roldós y Pisullí”. Más tarde también en la Argelia, Gualo y Atucucho.

Así en 1989, el grupo Universitario de la Parroquia La Dolorosa del Colegio se insertó en el barrio de Cangahua para apoyar al grupo juvenil de este barrio, importante en el contacto resultaron las novicias “Combonianas”, quienes realizaban el catecismo en ese barrio.

Carlos Wong ayudando en el comedor de la FHLVEste barrio por sus características topográficas y sociales no resultaron acogedores a la iniciativa de los jóvenes y optamos luego de dos años de intenso trabajo, “sacudir las sandalias” y marchar a otro sitio.

Este sitio al que el Señor nos envió fue la Iglesia entre los barrios Jaime Roldós y Pisullí, en ese tiempo enfrentados en una guerra fratricida empujados por los traficantes de tierra; Aguilar, Yacelga y Coral.

Así fue como comenzó esta aventura que tanto transformó nuestras vidas y nuestra manera de ver a los pobres en el marco de la Fe y de aceptar la propia vida como una bendición del Padre.

De este modo comenzó la Fundación Honrar la Vida, un apoyo a algunos niños y niñas de los más pobres de nuestra centenaria ciudad de Quito.

 

Testimonio: Carlos Wong L.